Anagramas médicos

Llamamos anagramas o palabras anagramáticas a las que tienen exactamente las mismas letras, pero en distinta posición; por ejemplo, ‘irónicamente’ y ‘renacimiento’, o ‘procesión’ y ‘escorpión’. Como pueden imaginarse, los anagramas se han usado mucho desde antiguo en todo tipo de acertijos y juegos de palabras. La combinación anagramática constituye, por ejemplo, uno de los métodos más utilizados para la creación de seudónimos: Alcofribas Nasier (François Rabelais), Bruno Erdía (Rubén Darío), Carolina del Boss (Blanca de los Ríos), Graviel Padecopeo (Lope de Vega y Carpio), H. A. Largelamb (A. Graham Bell), Mr. Mojo Risin (Jim Morrison), Pascal Obispo (Pablo Picasso), Pauvre Lelian (Paul Verlain), Ramón Sijé (José Marín), lord R’Hoone (Honoré [de Balzac]), Marguerite Yourcenar (anagrama de su verdadero apellido Crayencour), Vivian Darkbloom (Vladímir Nabókov), Darfonova Nenarra (Menda Lerenda).

Antiguamente, los ludolingüistas echaban horas y horas trabajando con lápiz y papel en un intento de generar el mayor número de anagramas curiosos, divertidos o ingeniosos para incorporar a su colección. Hoy la caza de anagramas se ha simplificado hasta niveles insospechados gracias a los generadores informatizados de anagramas, como el de Palabras con…; incluso la versión electrónica gratuita del Diccionario de la RAE trae incorporado de serie su propio generador de anagramas. Basta teclear una palabra dada, y en una fracción de segundo recibimos todos sus anagramas posibles: para ‘terapias’, por ejemplo, apartéis, apretáis, aprietas, arepitas, atipares, atiparse, atrapéis, atrepsia, espitara, pairaste, parasite, parteáis, paterías, petarais, petarías, pirateas, pisteará, pitearas, taparéis, tapiares, tipearás y trapeáis. Ya no reviste la menor dificultad, pues, encontrar anagramas para términos médicos como aspirina (parisina), diagnosticar (contradigáis), medicina (dinamicé), metacarpiano (aparcamiento), moléculas (lameculos), neurálgica (luciérnaga), nosocomial (salomónico), pediatra (piratead), retina (tierna), taquipneas (quitapenas), teratoma (tomatera), tétanos (tetonas), tráquea (arqueta).

Los generadores de anagramas permiten encontrar también anagramas correspondientes a términos no incluidos en el diccionario. El género Serratia de enterobacterias, por ejemplo, no aparece recogido en el diccionario académico, pero su generador me ofrece para él los siguientes anagramas: arriaste, arriates, arterias, aterirás, aterráis, atierras, estirara, estriará, iterarás, raterías, restaría, retarais, retarías, retraías, sarrieta, tararéis, tararíes, tarreáis, tersaría, traerías. De todos ellos, el de mayor interés para un médico es ‘arterias’, que nos permite formar la pareja Serratia-arterias, con dos términos pertenecientes al tecnolecto de la medicina.

Otras parejas anagramáticas doblemente médicas son aerosol-roséola, aséptico-ectopias, bursitis-bisturís, cardiografía-radiográfica, caries-raíces, cetonuria-neurótica, circuncisión-incircunciso, citoplasma-plasmático, congestión-congénitas, córnea-cráneo, demencia-endémica, enfermeras-enfermarse, espiración-perniciosa, leprosería-periorales, metatarso-teratomas, oclusión-inóculo, óptico-tópico, parótida-podiatra, potasio-apósito, presión-priones, resección-secreción, sanación-ancianos, sarna-sanar, sedación-codeínas, sordera-ardores, tolerancia-alteración, úlceras-cúrales y víscera-varices. ¿Verdad que es bonito coleccionar anagramas médicos?

Fernando A. Navarro